Próxima Cata: 23 de abril – Pre Feriado – No te la pierdas!

Si te dieran a elegir una sola cepa para tomar por el resto de tu vida, ¿con qué acompañarías ese Malbec?

La trampa de la pregunta es que en Argentina la variedad no se negocia. Ya sabemos exactamente qué hay en la copa. El verdadero desafío, especialmente en esta semana donde todo el mundo se pone solemne celebrando nuestra uva insignia, no es qué vamos a tomar, sino qué vamos a hacer después de descorchar.

Históricamente nos vendieron la fórmula inquebrantable del asado, la sobremesa y la tradición. Funciona, por supuesto. Pero el manual rígido del maridaje a veces nos quita lo más importante: la libertad de pasarla bien. El sommelier clásico te va a exigir carnes rojas o brasas, casi como si el vino te estuviera tomando un examen. Sin embargo, maridar hoy exige poner el cuerpo, el entorno y la risa.

En One More Glass defendemos que un buen exponente de Luján de Cuyo o del Valle de Uco no pide sumisión reverencial. La nota de cata explota de verdad cuando la cruzás con una dinámica lúdica que rompe el hielo, cuando una tirada de tarot dispara una charla profunda que nadie planeaba en la mesa, o cuando simplemente relajás la postura.

El vino ya no es ese protagonista intocable al que hay que rendirle pleitesía en un pedestal de cristal. Es, por definición, el gran facilitador de nuestras conexiones. La industria vitivinícola a veces peca de elitista, y al hacerlo, aleja a la gente de lo que el vino siempre fue en su origen: un motivo para juntarse.

Festejar nuestra cepa bandera es el pretexto ideal para desarmar la ceremonia, bajarle el precio al snobismo y volver a la esencia del disfrute compartido. Levantá la copa por la tradición y brindá por nuestra historia, pero a la próxima botella, abrila con ganas de jugar a otra cosa.

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